lunes, 14 de julio de 2014

LA CONSULTA PRENATAL

Característica de esta etapa
Los padres, que han estado esperando el nacimiento del niño durante varios meses, y especialmente si son padres primerizos, se enfrentan a una nueva experiencia.


Para promoción de hábitos saludables:




Para promover la construcción de relaciones familiares saludables:



RECIÉN NACIDO: SOSTÉN (HOLDING)










CÓMO SOSTENER AL BEBÉ

El recién nacido debe estar acostado en decúbito dorsal sobre un colchón firme y ser anidado en un espacio cálido, no demasiado amplio, que puede consistir en dos rollos de toallas laterales y apoyo debajo de las rodillas, con lo que disminuye el número de reflejos de Moro (estremecimientos). Estos rollos laterales se desplazarán hacia afuera lentamente en la medida que el niño deja de necesitarlos.
El decúbito dorsal durante los primeros meses permite los movimientos espontáneos, estiramientos y flexiones y extensiones de los cuatro miembros, así como organizar la coordinación progresiva de las manos.

También permite un mayor contacto y relación con el entorno mediante el seguimiento visual y la exploración del espacio en 180 grados y de interacciones mímico-gestuales. Por ser la postura de mayor equilibrio y estabilidad genera una sensación de seguridad interna. Además constituye una pauta de prevención de muerte súbita.
La manipulación debe ser suave, segura y lenta para evitar crispaciones en la manera de tomarlo, sostenerlo y dejarlo. Es preciso que el sostén de la cabeza y el del  tronco sean solidarios, sean realizados con un mismo brazo y mano. Durante el acto de amamantar la madre debe estar cómoda, relajada, y el niño ser sostenido de manera unificada. Para acostarlo, acompañarlo con el cuerpo, y para levantarlo primero rodearlo con los brazos y luego elevarlo.

En cuanto a los cuidados cotidianos, es preciso consagrar suficiente tiempo y no realizar ese contacto de manera apurada. Es necesario hablarle desde los primeros momentos porque la tonalidad de voz suave (decirle lo que le va hacer, lo que pasa, lo que está haciendo) junto con la mirada y con el sostén firme le irá permitiendo tomar conciencia de sí mismo y luego de su entorno.
La personalidad del niño se estructura por la seguridad del apego, en un vínculo estable y continuo en una relación privilegiada con un adulto permanente (generalmente la mamá)


PUERPERIO


La madre está aprendiendo a cuidar a su bebé al mismo tiempo que se está recuperando del estrés físico del trabajo de parto. Es un período de transición durante el cual ambos padres, ajustan sus formas de vida al nuevo integrante de la familia.



Se puede decir que viene de una experiencia desestructurante que es el nacimiento; por un lado es protagonista y por otro vivencia una pérdida de continuidad: confusión, desintegración, pérdida del cuerpo.
Es un mosaico de sensaciones que no puede integrar en percepciones; aparecen cambios de temperatura, luz, sonidos y le suceden una serie de cambios fisiológicos, aparece el registro de la fuerza de gravedad, sensación de caída, fragmentación. El reencuentro rápido con el cuerpo de la madre le restituye la unidad y cede la angustia. Aquí aparece la primera indicación importante: poner en contacto al bebé con su madre apenas nace. Se sabe que esto facilita el sello del vínculo.
El bebé se caracteriza por carecer de capacidad de espera, que es vivida como catastrófica. Siente que la leche que lo satisface le llega cuando él la necesita; la madre le permite creer esto y el bebé descubre el pezón creativamente. Este es un momento delicado; el bebé no tiene necesidad inmediata de leche y está en la etapa de descubrir el pezón. Lo olfatea, lo lame, se toma su tiempo para empezar a succionar.

                                                        

Puede estar cansada, dolorida, con una gran conmoción emocional. En este período es extremadamente sensible a la menor necesidad del bebé. Necesita ir encontrando su modo de adaptarse a él, su propia manera de ser madre. Es un proceso de ajustes y fallas  en la adaptación. Se trata del encuentro íntimo entre dos seres, uno maduro y biológicamente completo que está entrando en la tristeza postparto y otro pequeño y dependiente que viene del trauma del nacimiento. Madre e hijo se encuentran en una situación contradictoria, de logro y privación, por lo que tienen una necesidad de acuerdo y gratificación recíproca. Al mismo tiempo pueden aparecer sentimientos encontrados, el recién nacido da placer pero también puede provocar miedo, angustia, extrañeza y a veces rechazo. 




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