Característica de
esta etapa
Los padres, que han estado esperando el nacimiento del niño
durante varios meses, y especialmente si son padres primerizos, se enfrentan a
una nueva experiencia.
Para promoción de hábitos saludables:
Para promover la construcción de relaciones familiares
saludables:
RECIÉN NACIDO: SOSTÉN (HOLDING)
CÓMO SOSTENER AL BEBÉ
El recién nacido debe
estar acostado en decúbito dorsal sobre un colchón firme y ser anidado en un
espacio cálido, no demasiado amplio, que puede consistir en dos rollos de
toallas laterales y apoyo debajo de las rodillas, con lo que disminuye el
número de reflejos de Moro (estremecimientos). Estos rollos laterales se
desplazarán
hacia afuera lentamente en la medida que el niño deja de
necesitarlos.
El decúbito dorsal
durante los primeros meses permite los movimientos espontáneos, estiramientos y
flexiones y extensiones de los cuatro miembros, así como organizar la
coordinación progresiva de las manos.
También permite un
mayor contacto y relación con el entorno mediante el seguimiento visual y la
exploración del espacio en 180 grados y de interacciones mímico-gestuales. Por ser
la postura de mayor equilibrio y estabilidad genera una sensación de seguridad
interna. Además constituye una pauta de prevención de muerte súbita.
En cuanto a los
cuidados cotidianos, es preciso consagrar suficiente tiempo y no realizar ese
contacto de manera apurada. Es necesario hablarle desde los primeros momentos
porque la tonalidad de voz suave (decirle lo que le va hacer, lo que pasa, lo
que está haciendo) junto con la mirada y con el sostén firme le irá permitiendo
tomar conciencia de sí mismo y luego de su entorno.
La personalidad del
niño se estructura por la seguridad del apego, en un vínculo estable y continuo
en una relación privilegiada con un adulto permanente (generalmente la mamá)
PUERPERIO
La madre está aprendiendo a cuidar a
su bebé al mismo tiempo que se está recuperando del estrés físico del trabajo
de parto. Es un período de transición durante el cual ambos padres, ajustan sus
formas de vida al nuevo integrante de la familia.
Se puede decir que viene de una
experiencia desestructurante que es el nacimiento; por un lado es protagonista
y por otro vivencia una pérdida de continuidad: confusión, desintegración, pérdida
del cuerpo.
Es un mosaico de sensaciones que no
puede integrar en percepciones; aparecen cambios de temperatura, luz, sonidos y
le suceden una serie de cambios fisiológicos, aparece el registro de la fuerza
de gravedad, sensación de caída, fragmentación. El reencuentro rápido con el
cuerpo de la madre le restituye la unidad y cede la angustia. Aquí aparece la
primera indicación importante: poner en contacto al bebé con su madre apenas
nace. Se sabe que esto facilita el sello del vínculo.
El bebé se caracteriza por carecer de
capacidad de espera, que es vivida como catastrófica. Siente que la leche que
lo satisface le llega cuando él la necesita; la madre le permite creer esto y
el bebé descubre el pezón creativamente. Este es un momento delicado; el bebé
no tiene necesidad inmediata de leche y está en la etapa de descubrir el pezón.
Lo olfatea, lo lame, se toma su tiempo para empezar a succionar.
Puede estar cansada, dolorida, con
una gran conmoción emocional. En este período es extremadamente sensible a la
menor necesidad del bebé. Necesita ir encontrando su modo de adaptarse a él, su
propia manera de ser madre. Es un proceso de ajustes y fallas en la adaptación. Se trata del encuentro íntimo
entre dos seres, uno maduro y biológicamente completo que está entrando en la
tristeza postparto y otro pequeño y dependiente que viene del trauma del
nacimiento. Madre e hijo se encuentran en una situación contradictoria, de
logro y privación, por lo que tienen una necesidad de acuerdo y gratificación
recíproca. Al mismo tiempo pueden aparecer sentimientos encontrados, el recién
nacido da placer pero también puede provocar miedo, angustia, extrañeza y a
veces rechazo.






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